Llega el otoño, se van acabando los días luminosos, las escapadas a la playa o al campo y el sentarse en una terraza a tomar algo. Llegan los días más cortos, la vuelta al trabajo, las lluvias y el frío. Este cambio generalmente produce en todos nosotros un cambio de humor hasta que nos adaptamos a la rutina. Pero esta situación produce en algunas personas un cambio devastador en  su estado de ánimo.

 

Este cambio de estado de ánimo asociado a las estaciones se denomina trastorno afectivo estacional, aunque también es conocido como depresión estacional o depresión de invierno.

 

 

 

Este trastorno se caracteriza por la presencia de síntomas:

 

Generales de depresión Específicos de este tipo de depresión
  • Desesperanza
  • Falta de energía
  • Dificultades de concentración
  • Tristeza
  • Irritabilidad
  • Aumento de peso, propiciado por un aumento del apetito sobretodo de carbohidratos y dulces.
  • Somnolencia, por el aumento de secreción de melatonina.

 

Todos estos síntomas empiezan a manifestarse en otoño y se agudizan en invierno, desapareciendo al comenzar la primavera.

 

CAUSAS DE LA DEPRESIÓN ESTACIONAL

 

No están del todo claras cuales son las causas que generan la depresión estacional, pero estudios rebelan que está asociada a cambios en los niveles de melatonina y serotonina.

 

Nuestro reloj biológico se rige por cambios asociados a la luz solar. Cuando disminuye la luz solar, nuestro reloj biológico intuye que es la hora de dormir y segrega melatonina, hormona que nos ayuda a conciliar y mantener el sueño durante la noche. Cuando la luz solar vuelve a ser suficiente el reloj biológico detiene la producción de melatonina y comenzamos a despertarnos.

 

Es por esto, que uno de los síntomas característicos de este tipo de depresión es la somnolencia. Las personas con trastorno afectivo estacional, parecen tener un reloj biológico que le dice a su cerebro que en invierno nunca hay suficiente luz solar y por tanto segregan más cantidad de melatonina.

 

Otros estudios rebelan que este tipo de depresión es más común en latitudes altas, países como Finlandia, Dinamarca, Suecia o Noruega mantienen un alto índice de depresión estacional. Estos países tienen noches muy largas en invierno. Por ejemplo Helsinki capital de Finlandia tiene una media de 7 horas de luz en los días de invierno y en Laponia no se pone el sol en todo el invierno.

 

 

Por otro lado, también se ha relacionado el trastorno afectivo estacional, con la falta de luz solar en edificios. Muchos de los edificios en los que vivimos o trabajamos, no tienen fuentes de luz solar, sino que es luz artificial. A poca gente le gusta este tipo de luz para trabajar, nos es incómoda y nos cansa más. Las personas con depresión estacional acusan mucho más los síntomas de la depresión en estos ambientes que en aquellos que haya luz natural.

 

La serotonina es un neurotransmisor que se produce en el cerebro y que esta involucrado en la regulación del estado de ánimo, se sintetiza a partir del triptófano, aminoácido que incorporamos a nuestro organismo a través de nuestra alimentación.

 

Los contenidos disponibles de serotonina son menores durante los meses de otoño e invierno. Esto es consecuencia del aumento de la actividad en la eliminación de este neurotransmisor. Este proceso de eliminación aumenta cuando hay menos luz solar.  Las personas con trastorno afectivo estacional son más sensibles a este proceso de eliminación de serotonina.

 

La serotonina a parte de ser uno de los neurotrasnimisores que regulan el estado de ánimo, también esta involucrado en la regulación del apetito y la satisfacción. Este mecanismo podría explicar porque las personas con trastorno afectivo estacional, tienen mayor apetencia de carbohidratos y dulces en los periodos de otoño e invierno. Podríamos verlo como una especie de “automedicación”, al aumentar la ingesta de carbohidratos aumentaría el nivel de ingesta de triptófano y por tanto el precursor de la síntesis de serotonina.

 

TRATAMIENTOS

 

La fototerapia es una de las terapias más habituales para este trastorno.

 

Esta terapia consiste en que la persona afectada de depresión estacional se exponga a una lampara de luz de 10.000 lux, durante 30 minutos al comenzar su día.

 

De esta manera el reloj biológico se sincroniza y se deja de segregar melatonina.

 

En algunas ocasiones hay que reforzar este problema con terapia psicológica para ayudar a la persona a recuperar sus rutinas y los hábitos perdidos.