Podemos entender que el autocontrol es la capacidad consciente de regular los impulsos de manera voluntaria con el objetivo de alcanzar el equilibrio personal.
Como habilidad compleja, están involucrados aspectos como las emociones, los pensamientos y los comportamientos, así como la toma de decisiones. Las personas con problemas para controlar sus impulsos presentan dificultades en la regulación de uno o más aspectos de esta habilidad.
Esta falta de regulación provoca una marcada tendencia a exhibir conductas irreflexivas y poco meditadas, sin tener en consideración las consecuencias.
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Si tienes conductas impulsivas que no puedes controlar y actúas sin valorar las consecuencias... podemos ayudarte a recuperar el control.
Teniendo en cuenta esto, podemos entender la conducta impulsiva como un comportamiento que debe ser satisfecho de manera inmediata y en el que no se valoran las consecuencias que puede tener para uno mismo o para los demás. La persona se siente incapaz de controlar la conducta.
La conducta impulsiva presenta unas características específicas previas y posteriores a su ejecución:
Normalmente la conducta impulsiva responde a una necesidad de gratificación inmediata y, en muchos casos, busca neutralizar el malestar emocional que la desencadena.
Hay diversas causas por las que podemos llegar a manifestar conductas impulsivas y falta de autocontrol:
Podemos entender la asertividad como la capacidad para comunicarnos con los demás desde una postura de autoconfianza gracias a la cual podemos expresar nuestros sentimientos, nuestras ideas y nuestras necesidades teniendo en cuenta a sí mismo las necesidades y los sentimientos de los demás. Las personas no asertivas pueden presentar comportamientos agresivos e impulsivos.
Los mecanismos de regulación de las emociones son fundamentales para poder actuar de manera moderada y eficaz para resolver situaciones. Las personas con falta de autocontrol no han desarrollado de manera adecuada estos mecanismos por lo que tienden a verse sobrepasados por sus propias emociones lo que les lleva a tomar decisiones guiados por las emociones y no de forma reflexiva.
Las conductas impulsivas están relacionadas con una incapacidad o dificultad para demorar gratificaciones. Las personas con déficit del control de impulsos presentan tendencia a realizar conductas que les proporcione un beneficio inmediato aunque a largo plazo sea contraproducente, en vez de demorar la gratificación aunque ésta sea mucho mayor a largo plazo.
La frustración nos genera sensaciones molestas y desagradables. Es la emoción que nos informa de que las cosas no han salido como queríamos o anticipábamos y que por tanto debemos seguir trabajando en la consecución de nuestros objetivos desarrollando nuevas estrategias para conseguirlos. Las personas con baja tolerancia a la frustración gestionan estas sensaciones molestas y desagradable a través de conductas impulsivas que las neutralicen de forma inmediata.
La capacidad para la toma de decisiones forma parte del funcionamiento ejecutivo del cerebro. La capacidad ejecutiva cerebral se produce en la corteza prefrontal, que es la encargada de inhibir las conductas impulsivas y potenciar las conductas planificadas y orientadas a objetivos. Estudios neurológicos han demostrado que las personas impulsivas presentan una disminución de la actividad en la corteza prefrontal, lo que les dificulta inhibir conductas impulsivas.
Dentro de los trastornos del control del impulso podemos encontrar diferentes conductas. Todos se caracterizan por el fracaso en el intento de resistir el impulso, una tensión creciente previa y culpa o remordimiento posteriores.
Patrón de ingesta descontrolada y desadaptativa motivada por la necesidad de gestionar emociones y sentimientos molestos.
Patrón recurrente de arrancamiento del pelo con tensión previa o al intentar resistirse a esta práctica.
Comportamiento de juego desadaptativo, persistente y recurrente, usado como vía de escape emocional.
Provocación deliberada e intencionada de incendios en más de una ocasión, con gratificación al iniciar el fuego o contemplarlo.
Robos de objetos de poco valor o no necesarios, realizados por la gratificación que genera llevarlos a cabo.
Episodios agresivos que dan lugar a violencia verbal o física o a la destrucción de la propiedad.
Las consecuencias dependen del tipo de conducta impulsiva exhibida, su intensidad y su duración. En general, las más frecuentes son:
En PsicoGlobal te ayudamos a gestionar tus impulsos combinando diferentes técnicas:
Detección de primeras señales: te entrenamos para distinguir las señales corporales previas al impulso.
Gestión de la hiperactivación: aprenderás a controlar y rebajar tus niveles de activación mediante relajación.
Técnicas de afrontamiento: sustituimos conductas impulsivas por otras más adecuadas a la situación.
Técnicas de gestión emocional: aprenderás a regular tus emociones.
Si te encuentras en esta situación y tienes conductas impulsivas que no puedes controlar, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
Solicita al psicólogo una primera sesión de consulta en la que estudiaremos en profundidad la situación que atraviesas y diseñaremos la terapia más indicada para ti.