Terapia para la ira Cómo ponerla bajo control

La ira es una emoción que está presente en muchos procesos de nuestra vida, no en vano aparece en cualquier tipo de conflicto y puede ir desde una leve irritación hasta el odio más profundo.

Esta emoción aparece en situaciones en las que percibimos que:

  • Estamos siendo tratados injustamente.
  • Estamos siendo heridos en nuestro amor propio.
  • No alcanzamos una meta importante para nosotros.
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Si en algunas situaciones pierdes el control, te cuesta controlar tus reacciones y tienes conductas agresivas... es posible que estés padeciendo un trastorno del control de la ira.

Ira y agresividad

La ira nos lleva a poner en marcha diferentes estrategias para solventar la situación, ya sea a través de la comunicación, la asertividad u otras técnicas. Sin embargo, hay personas que no desarrollan este conjunto de habilidades y proyectan su ira en forma de violencia, ya sea verbal o física, contra otros, contra objetos o contra ellas mismas.

Ataques de ira

El ataque de ira se puede definir como aquella conducta agresiva y violenta no premeditada y desproporcionada ante cualquier provocación real o percibida.

Son episodios breves en los que la persona pierde el control de su propia conducta. Pueden producir una sensación momentánea de liberación, aunque luego van seguidos de un sentimiento de profundo remordimiento.

Las consecuencias de este tipo de episodios suelen derivar en problemas con amigos, pareja o familiares, pudiendo llegar a generar conflicto también en las áreas laboral y personal.

Tratamiento para la gestión de la ira

La terapia en estos casos está centrada en el reconocimiento de los impulsos de ira para aumentar el nivel de conciencia, el control de los pensamientos que mantienen la ira y la gestión del estrés emocional que acompaña a cada episodio.

Al mismo tiempo se trabaja en el desarrollo de las técnicas y estrategias adecuadas para la resolución de cualquier conflicto.

Reconocer las señales previas a la pérdida de control.

Controlar los pensamientos que mantienen la ira.

Gestionar el estrés emocional que acompaña a cada episodio.

Desarrollar estrategias adecuadas para resolver conflictos sin violencia.

Solicita al psicólogo una primera sesión de consulta en la que estudiaremos en profundidad la situación que atraviesas y diseñaremos la terapia más indicada para ti.

Tratamiento de la ira