La claustrofobia es un miedo irracional a los espacios cerrados, por las consecuencias que podría tener estar en esa situación, como quedarse encerrado y morir de asfixia o la limitación de movimientos.
Los espacios que se asocian a este tipo de miedo son: los ascensores, túneles, trenes, cuevas, coches, aparatos de resonancias, habitaciones pequeñas, sótanos, etc.
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Si te angustias cuando tienes que entrar en un ascensor, si evitas los espacios cerrados porque crees que te faltará el aire y te podrías asfixiar... entonces es posible que estés padeciendo claustrofobia.

Los síntomas de la claustrofobia se manifiestan en diferentes niveles.
Entre las causas más habituales para el desarrollo de la claustrofobia encontramos las siguientes:
Experiencias traumáticas: Algunas personas que desarrollan miedo a los espacios cerrados han tenido en su historia personal algún incidente relacionado con quedarse encerrados en algún sitio pequeño o han sido testigo de esa situación.
Aprendizaje vicario: En este tipo de aprendizaje se aprende por medio de la observación las reacciones que tienen personas de referencia en esas situaciones. Estas reacciones son interiorizadas y se manifiestan posteriormente en situaciones similares.
Para muchas personas el sufrir claustrofobia es invalidante, porque les impide normalizar situaciones del día a día poniendo mucho esfuerzo en evitar situaciones en las que pueden anticipar quedarse encerrados.
Evitan por ejemplo horas en las que pueden anticipar quedar atrapados en el coche cuando hay atascos o evitar subir en ascensor aunque eso les suponga hacer el esfuerzo físico de subir a pisos altos por las escaleras. O incluso pueden evitar hacerse pruebas médicas necesarias si eso supone tener que permanecer en una máquina de resonancia magnética
Las personas que padecen claustrofobia a menudo desarrollan una baja autoestima porque se ven a si mismos incapaces para hacer actividades que las demás personas hacen con toda naturalidad. También suelen vivir en un estado de ansiedad continuo ante la posibilidad de quedarse encerrados en algún lugar que no han podido evitar.
La claustrofobia se enmarca dentro de los trastornos de ansiedad, por lo que la terapia más adecuada para ella es la aplicable a otros trastornos de ansiedad. Para ello en PsicoGlobal nos apoyamos en:
Terapia de relajación: que te ayudaran a mantener bajo control la hiperactivación del sistema nervioso.
Reestructuración cognitiva: dirigida al control y racionalización de los pensamientos negativos que se tienen entorno al miedo.
Exposición: diseñamos una exposición gradual y programada a las situaciones temidas, con el fin de ir normalizando las reacciones de ansiedad.
Si te encuentras en esta situación y te angustian los espacios pequeños y cerrados no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
Solicita al psicólogo una primera sesión de consulta en la que estudiaremos en profundidad la situación que atraviesas y diseñaremos la terapia más indicada para ti.