Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): qué es y cómo se mantiene

Comprende el ciclo de las obsesiones y encuentra orientación para dar el siguiente paso.

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Mujer ordenando bolígrafos, ejemplo de una posible compulsión del TOC

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) se caracteriza por obsesiones, compulsiones o ambas.

Los pensamientos intrusivos y los rituales pueden provocar un malestar importante y condicionar la vida diaria.

Comprender cómo se relacionan ayuda a entender por qué el alivio de comprobar, repetir o analizar suele durar tan poco.

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Obsesiones y compulsiones: las dos piezas del TOC

Obsesiones

Son pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes que aparecen de forma intrusiva y no deseada. Pueden despertar ansiedad, culpa o una sensación de amenaza: «¿Y si he dejado la puerta abierta?».

Compulsiones

Por otro lado, las compulsiones, también conocidas como rituales, son actos mentales o conductas repetitivas que las personas realizan con el objetivo de eliminar o neutralizar la ansiedad que les produce el pensamiento obsesivo.

No todas las compulsiones se ven desde fuera. Conoce los síntomas del TOC y los rituales mentales.

Si bien es cierto que las compulsiones eliminan o rebajan la ansiedad a corto plazo, a largo plazo la aumentan. Esto es así porque cuando una persona hace una compulsión, le enseña al cerebro que "necesitaba hacerlo para estar bien".

Esto hace que la próxima vez que aparezca la duda, el cerebro pida comprobar otra vez, y otra y otra. La compulsión, sin quererlo, se vuelve una especie de calmante que alivia el malestar, pero solo durante un rato.

El ciclo del TOC: por qué comprobar no resuelve la duda

Podemos entenderlo con una situación cotidiana: haber cerrado una puerta y sentir que necesitas volver para asegurarte. El problema se mantiene cuando la comprobación se convierte en la respuesta repetida a la incertidumbre.

  1. Aparece una duda patológica. «¿He cerrado bien la puerta?». Aunque ya la cerraste, el pensamiento vuelve.
  2. Aumenta la ansiedad. Sientes que necesitas resolver la duda para continuar con el día.
  3. Compulsión. Vuelves a la puerta y revisas la cerradura para poder tener tranquilidad.
  4. Llega un alivio temporal. Te tranquilizas, pero aprendes a depender de comprobar para sentirte seguro.
  5. La duda reaparece. ¿Y si la comprobación no fue suficiente?. Aparecen dudas nuevamente sobre si cerraste o no cerraste la puerta.
  6. Ansiedad. La ansiedad te dice que necesitas volver a estar seguro y que tienes que volver para comprobar y poder estar bien.
  7. Y el ciclo se repite.
Ejemplo del ciclo del toc y compulsiones

Cuantas más compruebas, más necesitas comprobar porque, en cierto modo, la compulsión da tranquilidad. Esta es la gran trampa del TOC. Es importante tener en cuenta que la compulsión no hace que tengas más certeza, sino que consigue que cada vez necesites más certeza.

Por lo que el ciclo se puede convertir en algo infinito porque, además, la certeza absoluta muy pocas veces existe. En la mayoría de las ocasiones, no podemos estar al 100 % seguros de algo.

El objetivo: tolerar la incertidumbre y recuperar tu día

En la vida cotidiana rara vez podemos tener una certeza absoluta. La terapia ayuda a responder de otra manera a la duda, sin recurrir continuamente a rituales para eliminarla.

Por ello, la terapia se centra en aprender a tolerar la duda sin realizar la compulsión. Es decir, el objetivo de la terapia no será pensar "estoy completamente seguro de que la puerta está cerrada", sino que el objetivo será: "puede que esté cerrada y puede que exista una pequeña posibilidad de que no lo esté, pero no necesito tener certeza absoluta para poder llevar a cabo mi día".

Puedes ampliar cómo se trabaja en el tratamiento psicológico del TOC.

Preguntas frecuentes sobre el TOC

¿Tener pensamientos intrusivos significa tener TOC?

No. Un pensamiento intrusivo aislado no permite diagnosticar TOC. Se valora su persistencia, el malestar que provoca, las respuestas que genera y cuánto interfiere en la vida cotidiana.

¿El TOC es una manía por el orden?

No. Puede girar en torno a la contaminación, el daño, la religión, la sexualidad o las relaciones. El orden es solo uno de los posibles motivos.

¿Se puede mejorar con tratamiento?

Sí. La terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta y, cuando procede, la medicación pueden ayudar a reducir los síntomas y recuperar actividades importantes.

Escrito por Raquel Rodríguez Cortés, Psicóloga General Sanitaria.