Con la aparición del confinamiento la procrastinación ha sumado protagonismo en la vida de muchas personas. Aun así y aunque muchas personas lo sufren en su día a día, todavía hay muchas personas que no saben lo que es.

Por eso, en la entrada de hoy vamos a hablar sobre qué es este fenómeno, cómo se manifiesta, qué relación guarda con el estrés laboral y qué estrategias podemos seguir para dejar de lado la procrastinación.

  

¿Qué es la procrastinación?

Aunque la palabra quizás no es demasiado conocida su significado sí lo es. Se trata de cuando hacemos una mala gestión del tiempo y aplazamos constantemente el inicio de algunas tareas. Si hacemos uso del diccionario de la Real Academia Española (RAE) podremos comprobar que este término se define como: diferir o aplazar.

Puede ocurrir en cualquier ámbito de la vida diaria, sin embargo, está muy relacionado con el estrés laboral y, según muchos estudios, es una de las razones del absentismo laboral.

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¿Por qué ocurre? ¿Cómo se manifiesta la procrastinación?

Ahora que ya sabemos lo que es, sería interesante explicar por qué pasa este fenómeno y cómo se manifiesta. Por lo general ocurre cuando tenemos que hacer tareas que no nos gustan o que nos resultan demasiado complicadas. Al ver que hay cosas pendientes para hacer que no gustan, tomamos la decisión de hacer otras tareas más agradables y que gustan más.

Lo anterior hace que acumulemos muchas tareas complicadas por hacer y que nos genere mucho estrés. Además, también puede afectar a nuestra autoestima porque al ver que tenemos tareas pendientes y que no somos capaces de hacerlas nos vemos menos valiosos que otras personas.

Por lo tanto, la manera de manifestarse es esta: encontramos tareas que, sea por el motivo que sea, no nos atraen y buscamos otras más placenteras dejando totalmente de lado las primeras.

Aunque cualquier persona puede ser víctima la procrastinación, es más sencillo que se produzca si cumplimos alguno de los siguientes supuestos:

  • Mucha o poca motivación. Por un lado, si tu trabajo no te gusta o si estás en un proyecto que no es placentero es más probable que ocurra y, por otro lado, si te gusta demasiado empezarás a hacer muchas cosas por esta motivación y, probablemente, no termines ninguna. Por lo tanto, la motivación es buena, pero en su justa medida.
  • Tenemos mucho trabajo o el tiempo está mal organizado. En el caso de que haya mucho trabajo, podemos estresarnos y no saber ni siquiera por dónde empezar. Esto hará que aquellas tareas que evaluamos como más largas o complicadas pasen a un segundo plano.
  • Las tareas no son urgentes. Cuando lo que tenemos que hacer no tiene una fecha límite o “dead line” lo que ocurre es que pensamos cosas como “ya lo haré”.
  • La dificultad de las tareas es elevada y/o tenemos miedo a hacerlo mal. Si creemos que estamos ante algo que es más complicado de lo que podemos asumir o que se escapa a nuestros conocimientos, también es más probable que intentemos aplazarlas.
  • Mucha creatividad. Las personas creativas, en muchas ocasiones, tienen muchas ideas sobre cómo hacer las cosas. Este aluvión de ideas también puede hacer que empecemos tareas que luego no terminamos o que empecemos aquellas tareas que nos parecen más sencillas, dejando de lado las más complicadas.
  • Indecisión. Si somos personas indecisas el no saber por dónde empezar también puede hacer que aplacemos algunas tareas.


10 estrategias para dejar de procrastinar

Hay muchos estudios sobre este fenómeno y también hay muchas estrategias formuladas que son útiles para intentar dejarlo de lado. Algunas de las más útiles son las siguientes:

  

Haz listas de tareas.

Es importante que antes de empezar cualquier tarea hagas una lista con aquellas cosas que tienes pendientes y que establezcas para cuándo las necesitas. Esto hará que tengas una visión general sobre todo el trabajo que tengas pendiente.

Crea plazos.

En el caso de que las tareas que tengas pendientes no tengan un plazo establecido, establécelo tú. Esto te ayudará a tener una fecha límite y te motivará a conseguir tu objetivo.

Crea un orden de prioridades.

No todas las tareas tienen la misma dificultad o la misma urgencia, por eso, es importante que establezcas un criterio para poder determinar cuáles son más urgentes.

Planifica el día a día.

En la medida de lo posible, intenta dedicar unos minutos antes de ponerte a trabajar en los que establezcas qué vas a hacer en el día.

Recompénsate.

En el caso de que tengas que hacer varias tareas que no te atraen, después de completarlas establécete una pequeña recompensa o premio.

Intercala tareas.

Es importante que vayas intercalando tareas más complicadas con aquellas más atractivas o de menos dificultad. De esta manera, cuando estés con la tarea que menos te gusta sabrás que después viene una más placentera.

Haz descansos.

Cuando te pongas con las tareas que menos te gustan, establece una serie de descansos para que puedas despejarte y descansar la mente.

Entrena el autocontrol.

Muchas veces la procrastinación está relacionada con poco autocontrol. Por eso, te recomendamos que intentes fomentarlo mediante técnicas de afrontamiento y de gestión emocional.

Mejora tu autoestima.

Como hemos comentado, en algunas ocasiones la procrastinación está relacionada con la baja autoestima. Por ello, trabajar la autoestima para aumentarla también puede ser muy beneficioso.

Ten el entorno de trabajo ordenado.

Tener el escritorio ordenado y limpio también puede motivarnos a hacer las tareas más complicadas. El entorno siempre debe ser facilitador.

Aunque estas son algunas de las estrategias principales, también puede haber otras que nos ayuden a dejar de diferir como, por ejemplo: delegar en otros, pedir ayuda, decir que no a las tareas que no nos correspondan, empezar y terminar las tareas (no dejar algunas a medias), ser flexible, etc.


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Conclusión

La procrastinación es algo que afecta a muchas personas incluso podríamos llegar a decir que todos alguna vez en la vida seremos víctima de ellas. Ocurre cuando aplazamos constantemente tareas y puede ser motivo de problemas de motivación, autoestima, etc. Lo importante es saber detectar que estamos teniendo este problema para intentar ponerle solución.

En el caso de que, después de haber intentado tomar medidas, la procrastinación continúe, te recomendamos que hagas terapia para que un profesional de la salud mental pueda ayudarte a superar el problema. La terapia online suele ser una gran opción en estos casos.