La obesidad es un problema que afecta al 17% de la población española de más de 18 años. Si junto con la obesidad también hablamos de sobrepeso, esta cifra se eleva hasta el 54.5% (Ministerio de Sanidad, 2020).

En cuanto a las estadísticas mundiales, la OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que el 39% de las personas adultas tiene sobrepeso y que el 13% tiene obesidad. Por lo que se puede apreciar con estos datos, la situación es preocupante.

 

 

Por ello, vamos a dedicar la entrada de hoy a hablar sobre qué es la obesidad y todos los factores psicológicos asociados a ella. También tienes la información en siguiente video:

 

 

 

Qué es la obesidad

Según la Organización Mundial de la Salud se considera obesidad todo aquel Índice de Masa Muscular (IMC) que sea igual o superior a 30. El IMC se calcula de la siguiente manera: peso en kilogramos dividido por altura al cuadrado (en metros). Dependiendo del valor que se obtenga tendremos o no sobrepeso. La clasificación mundialmente aceptada es la siguiente:

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Además, existen diferentes grados de obesidad y cada uno de ellos tiene un riesgo para la salud:

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IMPACTO PSICOLÓGICO DE LA OBESIDAD

La obesidad tiene un gran impacto a nivel médico, pero también a nivel psicológico. Muchas veces la parte psicológica se olvida intentando sanar únicamente la parte física o médica. Sin embargo, las consecuencias psicológicas de ser una persona obesa, son diversas. A continuación, mencionamos las más importantes:

  • Depresión. Diversos estudios resaltan que la depresión está muy ligada a la obesidad. En parte, porque las personas obesas suelen ser ridiculizadas y condenadas por estar por encima del normopeso o peso normal. Esta es, quizás, la consecuencia psicológica más grave de la obesidad. Además, como mencionaremos en el próximo apartado, la depresión puede influir en el padecimiento de obesidad, ya que hay datos que establecen que el 7% de las personas diagnosticadas de un trastorno depresivo tienen también problemas de obesidad o sobrepeso.
  • Estrés. Estas personas, debido a la ridiculización y la condena de la sociedad por tener sobrepeso, pueden sufrir estrés crónico. Esto a su vez es contraproducente porque el estrés puede mantener la obesidad.
  • Estigma social. En los dos puntos anteriores hemos comentado que la ridiculización y la condena por parte de la sociedad son determinantes a la hora de tener consecuencias psicológicas. Las personas con esta problemática pueden llegar a ser aisladas, estigmatizadas, criticadas, etc. Esto tiene un gran impacto a nivel emocional.

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FACTORES PSICOLÓGICOS RELACIONADOS CON LA ABESIDAD

Un estudio realizado por Tamayo y Restrepo en el año 2014, puso de manifiesto que existen diversos factores relacionados con la obesidad. Los más importantes se podría decir que son:

  • Impulsividad. La impulsividad ha demostrado ser el factor más asociado al sobrepeso, llegando a considerarse un predictor.
  • Estrés. Aunque en los primeros momentos el estrés puede suprimir o disminuir el apetito, si el estrés se cronifica puede aumentar el apetito. Esto unido a que el estrés crónico puede hacer que las personas tengan problemas de sueño o que no tengan motivación para hacer deporte, contribuye a la ganancia de peso.
  • Ingesta emocional. La ingesta emocional ocurre cuando una persona come como manera de intentar calmar las emociones negativas. En el caso de las personas obesas, también se produce este tipo de ingesta.
  • Depresión. Como acabamos de mencionar, en muchas ocasiones la ingesta es emocional. Esto quiere decir que se ingiere comida como mecanismo para intentar disminuir las emociones negativas. Además, alrededor del 7% de las personas con depresión son diagnosticadas también de sobrepeso u obesidad.

 

TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN RELACIONADOS CON LA OBESIDAD

Existen diferentes trastornos de la conducta alimentaria (TCA) que pueden contribuir a la obesidad. Algunos estudios establecen que los trastornos ligados a la obesidad son:

  • Trastorno por atracón. En este, las personas frecuentemente ingieren una cantidad de comida superior a la que ingerirían otras personas. Además, lo realizan con pérdida de control, es decir, tienen la sensación de que no pueden parar o controlar lo que comen. Estos atracones también se asocian a: comer de manera rápida, comer hasta sentirse muy lleno, comer mucho cuando se está saciado, comer solo y sentirse mal con uno mismo por la cantidad de comida ingerida. A diferencia de otros trastornos en los que se producen atracones, como la bulimia, en este no se producen conductas compensatorias como purgas. Por lo que, con el paso del tiempo, las personas desarrollan sobrepeso u obesidad.
  • Adicción a la comida. Muchas personas consideran que el trastorno por atracón es lo mismo que adicción a la comida. Sin embargo, otras personas lo consideran como un trastorno diferente diferente al revestir mayor gravedad. Hay datos que establecen que el 80% de los pacientes con trastorno por atracón también tiene adicción a la comida (Granero, Hilker, Agüera et al., 2014).
  • Síndrome del comedor nocturno. Estas personas comen mucho después de cenar o comen si se despiertan del sueño. Como en el caso anterior, no existen conductas compensatorias. Esto como en el trastorno de atracones hace que las personas aumenten de peso de manera significativa.

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Los trastornos anteriores son los que se relacionan con la obesidad, en otras palabras, son trastornos que se producen por comer grandes cantidades de comida. Sin embargo, también hay trastornos de la alimentación que se producen por miedo a desarrollar obesidad. En este caso, los más frecuentes son:

  • Anorexia nerviosa. Ocurre cuando se restringe la ingesta de alimentos por miedo a engordar o aumentar de peso.
  • Bulimia nerviosa. Este trastorno alimenticio es similar al trastorno por atracones, solo que en este caso existen comportamientos compensatorios como vómitos, uso de laxantes, hacer deporte de manera excesiva, etc. todo ello con el objetivo de no aumentar de peso por la cantidad de comida ingerida durante los atracones.
  • Trastorno por purgas. En este caso, no existe un atracón previo. Se realizan purgas como método para adelgazar.
  • Ortorexia. Se trata de la obsesión por la comida sana. Estas personas solo comen alimentos que son considerados sanos como, por ejemplo: frutas y verduras y evitan los azúcares, etc. Lo que, en muchos casos, puede dar lugar a un déficit nutricional.
  • Diabulimia. Ocurre en personas con diabetes tipo 1. En este caso, las personas con esta problemática tienen miedo a inyectarse insulina por el aumento de peso que causa. Esto puede tener consecuencias muy graves para la salud: ceguera, desvanecimientos, etc.

 

Tratamiento psicológico de la obesidad

Como hemos visto, existen diversos factores psicológicos asociados a la obesidad. Por eso, la intervención debería ir dirigida también al ámbito psicológico como parte nuclear del tratamiento.

En muchas ocasiones, las operaciones para bajar de peso tienen resultados a corto plazo, pero no a largo plazo. Esto ocurre porque no se interfiere sobre las cogniciones y las emociones. Para que se mantenga la pérdida de peso, además de la intervención médica, también hace falta un tratamiento psicológico.

Relacionado con lo anterior, en la mayoría de casos se hace indispensable un tratamiento multidisciplinar en el que participen médicos, nutricionistas y psicólogos. De esta manera hay más probabilidades de que los resultados de la pérdida de peso se mantengan a lo largo del tiempo.

La intervención psicológica estará dirigida, entre otras muchas cosas, a conocer cuáles son los factores que hacen que una persona coma de manera descontrolada, ver cuáles son los desencadenantes de los atracones (en el caso de que se produzcan), trabajar las emociones negativas que pueden llevar a la ingesta de comida, trabajar habilidades de resolución de problemas y a trabajar técnicas para la gestión del estrés y la ansiedad.

 

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En resumen, la obesidad es una enfermedad con una gran prevalencia tanto a nivel español como a nivel mundial. En la mayoría de las ocasiones tiene un gran impacto psicológico provocando: estrés, ansiedad, depresión, estigma social, etc. Además, se trata de una enfermedad muy ligada a ciertos factores psicológicos como la ansiedad, el estrés, la impulsividad, la ingesta emocional, la depresión, etc.

En este sentido, puede haber TCA que causan obesidad como el trastorno de atracones o el síndrome del comedor nocturno, y TCA que se producen por miedo a la obesidad como: anorexia, bulimia, trastorno de purgas, ortorexia, diabulimia, etc.

En todos los casos es importante realizar una intervención psicológica en la que se tenga como objetivo conseguir un peso saludable e interferir sobre las cogniciones y las emociones.

 

Recomendaciones para la gestión de los atracones

Para gestionar los atracones, es importante tener en cuenta lo siguiente:

  • No consumir productos de dieta. Los productos de dieta, en muchas ocasiones, son vistos como productos que engordan poco y, por ese motivo, podemos llegar a comer el doble. Sin embargo, en la mayoría de los casos no es cierto que estos productos engorden poco.
  • Siempre comer a la misma hora. El atracón consiste en consumir grandes cantidades de alimentos con una falta de control sobre la ingesta durante el episodio. Por lo tanto, cuánto mayor control exista alrededor de las comidas, más difícil será desarrollar un atracón.
  • Comer en la hora establecida, aunque no se tenga hambre. El objetivo es que luego no se tenga demasiada hambre dando paso a un atracón.
  • Buscar actividades distractoras. Es importante buscar distractores para cuando empiecen las ganas de indiciar un atracón. Es decir, actividades en las que tengamos que estar concentrados.
  • Registro de alimentación. Registrando qué se come y cuándo podremos ver cuánto control tenemos sobre la situación.
  • No pasar muchas horas sin comer. Lo mejor es comer cada 3-4 horas con el objetivo de regular el circuito de hambre y saciedad.
  • No privarse de alimentos. La privación de alimentos puede desembocar en realizar un atracón de los productos prohibidos.
  • Alimentación equilibrada. hidratos y proteínas. Con el objetivo de conseguir una alimentación saludable y estar saciados de manera correcta, es recomendable comer hidratos y proteínas en las grandes comidas que se realicen durante el día.

TE PUEDE INTERESAR:

Problemas derivados de la obesidad.

Terapia para los trastornos de alimentación

 

Referencias bibliográficas

· Granero R, Hilker I, Agüera Z, et al. (2014). Food Addiction in a Spanish Sample of Eating Disorders: DSM-5 Diagnostic Subtype Differentiation and Validation Data. European Eating Disorders Review;22(6), 389-396.

· Ministerio de Sanidad. (2020). Hábitos de vida: informe anual del sistema nacional de salud 2018. Gobierno de España. Recuperado de mcsbs.gob.es

· Organización Mundial de la Salud, OMS. (2020). Obesidad y sobrepeso. Recuperado de who.int

· Tamayo, D. y Restrepo, M. (2014). Aspectos psicológicos de la obesidad en adultos. Revista de Psicología Universidad de Antioquia, 6(1), 91-112.