El concepto de “responsabilidad afectiva” no es algo de lo que se suela hablar demasiado. Sin embargo, es un aspecto clave si queremos tener relaciones saludables. Como veremos en este artículo, la responsabilidad afectiva puede definirse como: tener en cuenta lo que sienten los demás mientras también tenemos en cuenta lo que sentimos nosotros. En otras palabras, es ser responsable con nuestras propias emociones y las de los demás.

En este artículo hablaremos ampliamente sobre este tema. Para ello, definiremos la responsabilidad afectiva, comentaremos cuáles son los indicadores de una correcta responsabilidad afectiva y finalmente te daremos unas pautas para poder desarrollarla. 

 

¿Qué es la responsabilidad afectiva?

La responsabilidad afectiva, como hemos comentado más arriba, a grandes rasgos podría definirse como ser responsable tanto con las emociones, pensamientos y sentimientos de los demás como con los propios. Teniendo en cuenta en todo momento que lo que hacemos y decimos tiene siempre consecuencias en otras personas.

Martínez (2002) la define como: tener conciencia de que las relaciones y, en especial, los vínculos que se crean en ellas están formadas por varias personas, no solo por nosotros mismos y que todas las personas implicadas tienen sentimientos y necesidades.

Algo que debemos tener en presente es que podemos hablar de “irresponsabilidad afectiva” cuando alguien tiene un patrón reiterado de falta de responsabilidad afectiva. En otras palabras, que de vez en cuando actuemos de manera irresponsable no significa que tengamos irresponsabilidad emocional.

Otro aspecto que deberíamos considerar y que también menciona Martínez (2002) es que hemos normalizado muchas conductas que no cumplen con la responsabilidad afectiva, pero esto no quiere decir que sean normales. Por ejemplo, tenemos tendencia a contestar en muchas ocasiones “tú verás”. Esto, en muchas ocasiones y dependiendo del contexto, no suele ser una respuesta responsable a nivel afectivo.

¿Cuáles son los indicadores de una correcta responsabilidad afectiva?

Como te imaginarás, la responsabilidad afectiva implica muchas cosas diferentes. A continuación, enumeraremos aquellos componentes más importantes:

  • Empatía. La empatía como ya vimos en el artículo “qué es la empatía y cómo desarrollarla” consiste en tener la habilidad y la capacidad para poder identificarse con otras personas y compartir los sentimientos de estas. Una persona con una correcta responsabilidad afectiva debe ser también una persona empática, es uno de los requisitos más importantes.
  • Respeto. Ser considerados con los demás es también de vital importancia. Aunque no estemos de acuerdo con la opinión o los sentimientos de alguien, si no nos perjudican, es necesario respetarlos para poder considerar que somos personas responsables.
  • Comunicación y escucha activa. He aquí otro de los indicadores más considerables. El comunicar cómo nos sentimos y cuáles son nuestros sentimientos es igual de relevante que saber escuchar de manera correcta los de los demás.
  • Consenso. Muchas veces habrá desacuerdos, es decir, lo que queramos o sintamos será diferente a lo que quieran y sientan los otros y esto puede ser motivo de conflicto. Una persona con responsabilidad afectiva es capaz de llegar a un consenso que beneficie, si es posible, a ambas partes.
  • Poner límites. En el caso de que consideres que la otra persona se está sobrepasando es importante que sepas poner los límites necesarios. Las personas que tienen una correcta responsabilidad afectiva no tienen reparo a la hora de poner dichos límites.
  • Pensar en las consecuencias de nuestros actos. Otro aspecto clave es tener claro que las cosas que hacemos y decimos tienen consecuencias en los demás. Por ello, es interesante reflexionar sobre estas posibles consecuencias antes de tomar decisiones o hacer/decir cosas que podrían causar malestar en los demás.
  • Cuidado. Todo lo anterior supone cuidar a los demás y dejar que los demás nos cuiden a nosotros.

En cuanto a qué no es la responsabilidad afectiva, sería carecer de alguno o de todos los conceptos anteriores. Pongamos un ejemplo práctico, imagínate que un amigo se ha enfadado contigo y pretende que tú adivines qué es lo que le pasa, no está siendo responsable a nivel afectivo. La responsabilidad implicaría la empatía y la comunicación, cosas que no estarían presentes en este ejemplo.

¿Qué puedo hacer para desarrollar la responsabilidad afectiva?

Si quieres tener una correcta responsabilidad afectiva te recomendamos que sigas alguna de las siguientes pautas:

  • Desarrolla la empatía. La empatía y el respeto son dos de las premisas de la responsabilidad afectiva. Por un lado, para desarrollar la empatía es importante que desarrolles la escucha activa, que no prejuzgues a la gente y que intentes entenderte tanto a ti mismo como a los demás.
  • Desarrolla el respeto. Es relevante que aprendas a respetar las opiniones y necesidades de otras personas, aunque no estés del todo de acuerdo con ellas. Si esas personas no dañan a nadie con sus opiniones y necesidades, debemos respetarlas.

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  • Desarrolla las habilidades sociales y la comunicación asertiva. Como habrás podido intuir, las personas que tienen responsabilidad afectiva son aquellas que son asertivas. Por ello, es fundamental desarrollar la asertividad. En el artículo “comunicación asertiva – mejorar la asertividad” podrás encontrar algunas pautas para ello.
  • Analiza las consecuencias de tus actos. Como hemos comentado en el apartado anterior, una persona que tiene responsabilidad afectiva sabe analizar cuáles son las consecuencias de sus actos. Por ello, es crucial que, antes de actuar, te pares a reflexionar cuáles son las consecuencias de las cosas que dices o haces.
  • Aprende a incluir los conflictos en el día a día. Discutir siempre no está bien, pero en las relaciones no todo es favorable e idílico. Por ello, que se creen conflictos de vez en cuando es saludable y tenemos que aprender a vivir con ellos. Evitar los conflictos o generarlos siempre que tenemos ocasión no son indicadores de una buena responsabilidad afectiva.

Conclusiones

La responsabilidad afectiva es algo que para muchas personas es desconocido. Sin embargo, es fundamental, ya que es uno de los pilares para tener relaciones sanas tanto con los demás como con uno mismo. Detrás de la irresponsabilidad emocional estarían comportamientos como, por ejemplo: stalking, haunting, breadcrumbing, ghosting, etc. que tanto nos perjudican.

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Referencias bibliográficas

  • Martínez, M. (2002). Que sea amor del bueno: Por qué la responsabilidad afectiva es clave en tus relaciones. Madrid: Zenith.