El Trastorno Dismórfico Corporal o TDC es un trastorno que se cataloga dentro del grupo “Trastornos Obsesivos Compulsivos (TOC)” y, podríamos decir, que es bastante desconocido. Además, a pesar de que tiene diferencias significativas con los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), muchas veces lo confundimos y esto hace que la persona afectada no reciba el tratamiento adecuado.

 

 

Por ello, en esta entrada de blog vamos a hablar sobre qué es, cuáles son sus síntomas, cuáles son las diferencias con los TCA, cuál es su prevalencia y cuáles son los tratamientos más eficaces. 

También puedes ver la información en el vídeo:

¿Qué es el Trastorno Dismórfico Corporal?

El Trastorno Dismórfico Corporal o TDC, como hemos comentado, se considera un tipo de TOCTrastorno Obsesivo Compulsivo, ya que, como veremos, existen pensamientos obsesivos constantes y conductas de comprobación.

Según la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, 2014) es un trastorno en el que se producen preocupaciones sobre imperfecciones o defectos corporales. Es importante tener en cuenta que estos defectos no son visibles para otras personas y que, en el caso de que lo fueran, otras personas no les darían importancia que la persona afectada les da.

Además de lo anterior la APA (2014) también establece que, para poder realizar el diagnóstico, también debe producirse lo siguiente: la persona afectada tiene que realizar comportamientos o actos mentales repetitivos con motivo de preocupación de su aspecto físico. Estos comportamientos o actos mentales pueden ser tales como: mirarse al espejo contantemente, lavarse demasiado, compararse con otras personas, arreglarse demasiado, utilizar ropa muy ancha, hacer demasiado ejercicio, etc.

También se debe tener en cuenta que hay un subtipo de TDC llamado dismórfica muscular. En este la persona está preocupada porque su cuerpo es demasiado pequeño o tiene poca musculatura (APA, 2014).

En resumen, tal y como ocurre en otros TOC se produce una obsesión que en este caso es una preocupación excesiva por las imperfecciones físicas y actos compulsivos que en este caso es mirarse constantemente al espejo, compararse, asearse demasiado, etc.

¿Cuáles son los síntomas y sus consecuencias?

Las personas con Trastorno Dismórfico Corporal se preocupan constantemente por su aspecto físico. Tienen en mente, la mayor parte del tiempo, que son poco atractivas o que tienen algún defecto físico. Esto hace que las personas tengan mucho miedo a exponerse a nivel social (les preocupa que otras personas puedan percibir sus defectos físicos) y que tengan inseguridad personalbaja autoestima y vergüenza. Todo ello hace que se sientan inferiores a los demás.

Asimismo, es importante tener en cuenta que estas personas tienen poca conciencia de enfermedad, ya que no admiten que es la enfermedad la que hace que vean que tengan algún defecto.

Otro aspecto a destacar es que presentan diversos sesgos cognitivos o errores a la hora de interpretar la realidad porque piensan que las otras personas se fijan constantemente en su aspecto físico cuando en realidad, no es así.

Según Sandoval et al. (2009) las partes del cuerpo por las que más se preocupan las personas afectadas son: piel (60%), pelo (50%) y nariz (40%). En el caso de las personas que acuden a personas dermatológicas y tienen TDC las preocupaciones por el aspecto físico suelen ser: arrugas, marcas vasculares, manchas en la piel, acné, poros dilatados, grasa, cicatrices o marcas, rojeces, demasiado vello corporal, etc.

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Además, otra consecuencia del TDC es que las personas acuden constantemente a las consultas de cirugía plástica y dermatología con el objetivo de “arreglar” o “disimular” sus defectos.

¿En qué se diferencia de los trastornos de alimentación?

Como hemos comentado, muchas veces la anorexia se confunde con el TDC, ya que, presentan algunas similitudes como: insatisfacción corporal, distorsión de la imagen corporal, preocupación por el aspecto físico y comportamientos de comprobación (Behar et al., 2016).

Sin embargo, según Behar et al., (2016) también presentan muchas diferencias:

  • En la anorexia existe una preocupación excesiva por el peso mientras que en el TDC la preocupación es sobre zonas específicas
  • Las personas con TDC realizan más cambios en su apariencia y tienen mayor deterioro social

La APA (2013) establece que la preocupación por el peso es más frecuente en los TCA que en los TDC y que ambos pueden presentarse de manera comórbida.

Prevalencia del TDC

En cuanto a la prevalencia, Sandoval et al. (2009) mencionan que los estudios actuales manifiestan que la prevalencia, en población general, es de entre el 0.7 y el 2.3%. Otro dato a destacar es que de las personas que acuden a un dermatólogo o un cirujano plástico entre el 6 y el 15% tienen TDC. La APA (2013) añade que el 8% de los adultos que acuden al ortodoncista y el 10% de las personas que se realizan una operación maxilofacial presentan TDC.

 

Test de Trastorno Dismórfico Corporal

1. ¿Cuánto de tu tiempo lo ocupas en pensamientos persistentes sobre un defecto o falla en tu apariencia?

Ninguno
Menos de 1 hora al día
1 a 3 horas al día
3 a 8 horas al día
Más de 8 horas al día

2. ¿Cuánto interfieren los pensamientos persistentes de tus defectos corporales con tus funciones (roles) sociales, de trabajo u otros?

Ninguno
Pequeña interferencia, pero no hay impedimento
Hay interferencia definitiva pero manejable
Impedimento substancial
Interferencia extrema, incapacitante

3. ¿Cuánta angustia te causan los pensamientos persistentes sobre tus defectos corporales?

Ninguna
Ligera, no muy perturbadores
Moderada, perturban, pero es manejable
Severa, muy perturbadores
Extrema, angustia incapacitante

4. ¿Cuánto te esfuerzas para resistirte a estos pensamientos persistentes?

No necesita resistir
Trata de resistir la mayor parte del tiempo
Hace algún esfuerzo de resistir
Cede a todos esos pensamientos persistentes
Cede completa y voluntariamente a todos los pensamientos persistentes

5. ¿Cuánto control tienes sobre los pensamientos persistentes sobre tus defectos corporales?

Control completo
Mucho control, usualmente capaz de detener o desviar estos pensamientos persistentes con algo de esfuerzo y concentración
Control moderado, algunas veces es capaz de detener o desviar estos pensamientos persistentes
Poco control, muy rara vez tiene éxito en detener los pensamientos persistentes
Ningún control, rara vez capaz de desviar aún por un momento la atención

6. ¿Cuánto tiempo le dedicas a realizar conductas repetitivas relacionadas a tu defecto o falla en tu apariencia?

Ninguno
Menos de 1 hora al día
1 - 3 horas al día
3 - 8 horas al día
Más de 8 horas al día

7. ¿Cuánto interfieren las conductas repetitivas relacionadas a tus defectos corporales con tus funciones (roles) sociales, de trabajo u otros?

Ninguna
Pequeña interferencia, pero no hay impedimento
Hay interferencia definitiva pero manejable
Impedimento substancial
Interferencia extrema, incapacitante

8. ¿Cuán ansioso te pondrías si te impidieran realizar tus conductas repetitivas relacionadas a tus defectos corporales?

Sin ansiedad
Sólo ligeramente ansioso
Poca ansiedad, pero manejable
Ansiedad prominente y perturbadora
Extrema, ansiedad incapacitante

9. ¿Cuánto esfuerzo realizas para resistir estas conductas repetitivas?

No necesita resistir
Trata de resistir la mayor parte del tiempo
Hace algún esfuerzo de resistir
Cede a todas esas conductas repetitivas
Cede completa y voluntariamente a todas las conductas repetitivas

10. ¿Cuánto control tienes sobre realizar tus conductas repetitivas relacionadas a tus defectos corporales?

Control completo
Mucho control, usualmente capaz de detener o desviar estas conductas repetitivas con algo de esfuerzo y concentración
Control moderado, algunas veces es capaz de detener o desviar estas conductas repetitivas
Poco control, muy rara vez tiene éxito en detener las conductas repetitivas
Ningún control, rara vez capaz de desviar aún por un momento la atención

 

VER RESULTADOS

 

Tratamiento del TDC

Tal y como menciona Peña-Casquero (2016) el tratamiento psicológico más adecuado para el TDC es la Terapia Cognitivo Conductual (TCC). Dentro de la TCC las técnicas que más se utilizan y que más eficaces han demostrado ser son la reestructuración cognitiva y la Exposición y Prevención de Respuesta (EPR).

Conclusiones

El TDC está catalogado dentro de los trastornos obsesivos compulsivos, ya que existen pensamientos obsesivos y comportamientos de comprobación. Cuando hablamos de TDC nos encontramos con dos dificultades. Por un lado, se confunde con los TCA y esto hace que el tratamiento que se reciba no sea el adecuado y, por otro lado, que muchas personas que se realizan operaciones estéticas presentan esta problemática.

Relacionado con lo anterior, es importante que los profesionales de la medicina estética tengan en cuenta este trastorno para poder evaluar si sus pacientes presentan o no este trastorno. Operar o realizar intervenciones a personas que tienen TDC puede llegar a ser contraproducente (Behar et al., 2016), ya que nunca llegan a estar satisfechos con los resultados de los tratamientos estéticos. Al fin y al cabo, el problema no está a nivel físico, si no a nivel psicológico y esto hace que el problema persista, aunque se realicen intervenciones físicas. De ahí la importancia de que los profesionales que realizan estas intervenciones tengan conocimiento sobre esta enfermedad.

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Bibliografía

  • APA. (2013). Diagnostic and Statistical Manual Of Mental Disorders Fith Edition DSM-5. Washington,: American Psychiatric Publishing.
  • APA. (2014). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5. Washington: American Psychiatric Publishing.
  • Behar, R., Arancibia, M., Heitzer, C., & Meza, N. (2016). Body dysmorphic disorder: clinical aspects, nosological dimensions and controversies with anorexia nervosa. Rev Med Chile, 144, 626-633.
  • Peña-Casquero, P. (2016). Tratamiento cognitivo conductual en una adolescente con trastorno dismórfico corporal. Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes, 3(1), 37-43.
  • Sandoval, M., García-Huidobro, I., & Pérez-Cotapos, M. L. (2009). Trastorno Dismórfico Corporal. Revista Chilena Dermatológica, 25(3), 244-250.