La pandemía nos ha enfrentado a muchas cosas y entre ellas a muchos síndromes nuevos, y no tan nuevos, como el síndrome de la cabaña o la hafefobia. Ha hecho que aumentaran exponencialmente otros viejos conocidos como la agorafobia, la hipocondría, la nosofobia o la fobia social y ahora nos enfrenta a un nuevo síndrome al que se le ha dado el nombre de “síndrome de la cara vacía”.
 

 

Qué es el sindrome de la cara vacía.

Este sábado 26, no es un sábado cualquiera. Este día nos acerca un poco más a la normalidad que tanto deseamos trás pasar una época muy dura de pandemia. Y es que, este sábado podemos decir adiós a las mascarillas en exteriores siempre que se mantenga la distancia de seguridad.

Esto para muchas personas supone una liberación y un reencuentro con la “nueva normalidad”, pero para otras supone un desafío y una situación que genera temor.

El uso de la mascarilla ha sido un factor determinante junto con la distancia social para hacer frente a los contagios y es lo que nos ha permitido hacer, de alguna forma, una vida “normal” sintiéndonos seguros al llevarla.

La mascarilla nos ha acompañado durante más de un año de nuestras vidas y ahora que podemos empezar a prescindir de ellas algunas personas se ven inmersas en lo que se ha dado a llamar el “sindrome de la cara vacía”.

Este síndrome que se caracteriza por miedo e inquietud a desprenderse de la mascarilla. Al mismo tiempo genera una sensación de sentirse desprotegidos ante la enfermedad e incluso irritación al ver o interactuar con otras personas sin mascarilla.

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  • A nivel fisiológico este síndrome se caracteriza por nerviosismo, angustía, puede conllevar una sensación de falta de respiración, tensión muscular, mareos, vertigos, sudoración
  • A nivel cognitivo puede involucrar pensamientos de inseguridad, miedo a ser contagiado o contagiar a los demás, incertidumbre sobre como interactuar con otras personas.
  • A nivel conductual puede acarrear conductas de evitación en aquellas situaciones sociales que se perciben como peligrosas, puede conllevar conductas de aislamiento o comportamientos relacionados con la ira al ver a otras personas que no llevan la mascarilla.

 

Qué personas pueden desarrollar este síndrome.

Lo cierto que es una situación tan nueva que es la primera vez que nos enfrentamos a esto, por lo que no hay un perfil determinado, no obstante, las personas más proclives a desarrollar este síndrome son aquellas personas que han vivido la pandemia con mucho temor o que han padecido la enfermedad de manera grave ya sea en ellos mismos o en sus seres próximos.

También pueden verse más afectadas aquellas personas que son más vulnerables a la enfermedad ya sea por edad o por padecer patologías previas.

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Por otro lado aquellas personas que tienen antecedentes de trastornos de ansiedad ya sea hipocondría, hafefobia o nosofobia (miedo a la enfermedad) pueden verse más afectados. Así como las personas que tienen una personalidad tendente a la ansiedad o al estrés y que tienden a buscar el control absoluto sobre las situaciones.

 

Cómo tratar el síndrome de la cara vacia.

Lo primero que debemos hacer es reconocer que padecemos este temor para poder gestionarlo.

Una vez que hemos reconocido que tenemos este miedo, debemos ir poco a poco desprendiendonos de la mascarilla de una forma gradual para que nuestra sensación de ansiedad vaya disminuyendo para dejar paso a la sensación de tranquilidad. Esto debemos hacerlo respetando nuestros tiempos pero enfrentándonos a nuestro miedo.

También debemos tratar de gestionar nuestros pensamientos relacionados con el miedo aprendiendo a relativizarlos.

Otra de las cosas que nos va a ayudar para poder gestionar las sensaciones de ansiedad que genera este síndrome es realizar ejercicios de relajación antes de salir a la calle o quitarnos las mascarilla.

Si la sensación de angustia y temor va en aumento y sientes que te genera un malestar que no te permite seguir haciendo tu vida de manera habitual, contacta con un profesional para que te ayude a gestionarlo.

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