Como vimos en el primer artículo de la serie de artículos que vamos a publicar sobre la autoestima, la autoestima, según Rosenberg (1965) se puede definir como el sentimiento que tienen las personas hacia sí mismas. Este sentimiento puede ser positivo o negativo.

En este artículo vamos a hablar sobre qué tipos de autoestima existen y qué implicaría cada uno de ellos. Hablaremos sobre autoestima positiva, alta o fuerte; sobre autoestima baja o derrumbada; sobre autoestima media, regular o vulnerable y sobre autoestima demasiado alta, alta autoestima negativa o autoestima inflada.

Para ello nos centraremos en la clasificación de Martin Ross (2014) y en las aportaciones de otros conocidos autores expertos en la materia.

Autoestima alta, fuerte o positiva

Autoestima fuerte o alta, según Ross (2014), la tienen aquellas personas que tienen respeto por sí mismas. También son personas que tienen capacidad para admitir sus errores, que no tienen necesidad de que los demás aprueben lo que hacen para saber que lo que han hecho está bien o está mal, etc.

Además, son personas que tienen la capacidad de pedir perdón de manera sincera, pueden tomar decisiones, son seguras de sí mismas, tienen la capacidad de reírse de sí mismas, son felices y alegres, no son celosas, son empáticas, son vanidosas, son fáciles de tratar, luchan por sus intereses, respetan a los demás, son independientes, etc. (Ross, 2014).

Esteban Figueirido (2008) menciona que una persona que tiene una autoestima fuerte es la que es capaz de reconocer que tiene que cambiar, que reconoce valores, que se adapta, que tiene necesidad de actualizar sus conocimientos para adaptarse, que está satisfecho con su trabajo, que se respeta tanto a sí mismo como a los demás, etc.

Figueirido (2008) también destaca que son personas asertivas y que esto les ayuda a tener relaciones satisfactorias y respetuosas con los demás.

Autoestima baja o derrumbada

Ross (2014) establece que una persona que tiene la autoestima baja o derrumbada es aquella que no tiene respeto por sí misma y que puede llegar a despreciarse. Esto iría acompañado de apatía, no tener ganas de cuidarse a sí misma o incluso no tener ganas de vivir.

Añade que son personas que suelen buscar el consuelo de los demás (a través de la victimización) y que pueden llegar a hacer cosas que se escapan de sus manos por buscar la aprobación de semejantes que esa persona considera que están por encima. En el caso de recibir humillaciones, esta persona no lucha y las acepta porque, en cierto modo, siente que se las merece (Ross, 2014).

En este caso, Figueirido (2008) define este tipo de autoestima como un sentimiento de poco respeto por uno mismo que puede ir acompañado de depresión, aislamiento, apatía, falta de ánimo, etc. Todo ello hace que esa persona no crea en sí misma y que sea muy crítica con las cosas que hace.

Autoestima media o vulnerable

Por último y siguiendo con la clasificación de Ross (2014), una persona con autoestima regular o vulnerable sería la que se respeta a sí misma, pero dependiendo mucho de lo que piensen los demás sobre ella. Por lo que existiría, como en el caso anterior, una necesidad de aprobación por parte de los demás.

Asimismo, son personas que no suelen admitir sus errores, por lo que los demás podrían opinar de ese error o incluso porque se pondría en riesgo la imagen que esa persona tiene de sí misma.

Coopersmith (1995), otro reconocido autor, define la autoestima media como, un tipo de autoestima en la que las personas que la tienen pueden compartir características con las personas con alta autoestima, pero que a la vez muestran que no tienen un buen concepto de sí. En otras palabras, serían personas que pueden tener que necesitar aprobación de los demás y que en el fondo tienen cierta inseguridad sobre lo que hacen.

Autoestima demasiado alta o alta autoestima negativa

Como dijimos en el artículo anterior, tener la autoestima “demasiado alta” tampoco es algo bueno. Aunque Ross, Coopersmith o Figueirido no la mencionen, también existe. La autoestima inflada, autoestima demasiado alta o alta autoestima negativa, es la que tendrían aquellas personas que son narcisistas, son personas que se respetan a sí mismas despreciando, en muchos casos, a los demás.

En este caso, las personas tendrían demasiada admiración por sí mismas, pudiendo llegar a despreciar a los demás con tal de admirarse a sí mismas. Las características de estas personas serían las siguientes: piensan que no se equivocan, creen que todo lo hacen perfectamente y que nadie puede superarles, piensan que las demás personas les veneran, no tienen en cuenta la opinión de los demás, se sienten superiores a los demás, creen que se merecen más cosas que los demás, etc.

Todo lo anterior los lleva a tener relaciones poco satisfactorias y respetuosas con los demás.

¿Cuál es el tipo de autoestima más beneficiosa?

Como te podrás imaginar, la autoestima más saludable o beneficiosa tanto para uno mismo como para los demás sería la autoestima alta, fuerte o positiva. Entre otras cosas porque son personas que se respetan y quieren a sí mismas, mientras que también respetan, quieren y aprecian a los demás.

Otras clasificaciones

Además de esta clasificación, también podemos encontrar otras clasificaciones válidas como, por ejemplo, la propuesta por Luis Hornstein, un conocido psiquiatra psicoanalista, que menciona que existen los siguientes tipos: alta y estable, alta e inestable, estable y baja, inestable y baja e inflada.

Conclusiones

Existen diferentes tipos de autoestima siendo la más beneficiosa, tanto para uno mismo como para los demás, la autoestima alta, positiva o fuerte. En el caso de que identifiques que tienes cualquiera de las otras tres, te recomendamos que te pongas en contacto con un psicólogo, con el objetivo de poder desarrollar una autoestima más saludable. En PsicoGlobal, precursores de la terapia online, estaremos encantados de ayudarte en el proceso.

A continuación, te dejamos una tabla que pretende resumir los 4 tipos de autoestima trabajados:

tipos-autoestima-cuadro

 

Referencias bibliográficas

  • Coopersmith, S. (1995). The Antecedents Of Self Esteem. Palo Alto: Consulting Psychologists Press.
  • Figueirido, E. (2008). ¿Me Quiero O No Me Quiero? Pasos Para Una Autoestima Sana. Barcelona: Andamio
  • Rojas-Barahona, C. A., Zegers, B., y Förster, C. E. (2009). La escala de autoestima de Rosenberg: Validación para Chile en una muestra de jóvenes adultos, adultos y adultos mayores. Revista médica de Chile, 137(6), 791-800.
  • Ross, M. (2014). El mapa de la autoestima. Selección de Psicología.