El TOC relacional puede ser altamente incapacitante si no se aborda de forma adecuada. La buena noticia es que existen tratamientos eficaces y respaldados por la evidencia científica que permiten recuperar el bienestar personal y relacional.
Los enfoques con mayor eficacia demostrada son la terapia cognitivo-conductual y, en algunos casos, la combinación con tratamiento farmacológico.
La terapia cognitivo-conductual (TCC) es el tratamiento de referencia para el TOC. Sus objetivos principales son comprender el trastorno, reducir obsesiones y compulsiones, reestructurar pensamientos distorsionados y aumentar la tolerancia a la incertidumbre.
El plan de intervención se adapta a cada persona, pero suele incluir técnicas como:
Ayuda a comprender qué es el TOC relacional, cómo se mantiene y cómo afecta. Puede involucrar a la pareja o familiares.
Estrategias como la respiración diafragmática o la relajación progresiva ayudan a calmar la ansiedad en momentos de crisis.
Identificar y cuestionar pensamientos irracionales, como "si dudo, es que no la quiero", para sustituirlos por interpretaciones más realistas.
Exponer gradualmente a pensamientos que generan ansiedad sin realizar la compulsión, por ejemplo, sentir la duda sin pedir confirmación constante.
En algunos casos se combina con antidepresivos ISRS para reducir la intensidad de los síntomas, siempre bajo supervisión profesional.

Se puede aprender a gestionarlo eficazmente con terapia psicológica. Muchas personas mejoran significativamente.
No siempre. La medicación se considera en casos graves o resistentes.
Depende de cada persona, pero los síntomas suelen mejorar tras semanas o pocos meses de intervención psicológica.
Escrito por Raquel Rodríguez Cortés, Psicóloga General Sanitaria.